ANTONIO CREMADES

PSICÓLOGO

ANTONIO CREMADES

PSICÓLOGO

Presentación

Tengo muchos compañeros que creen firmemente en las categorías, los eneatipos, los patrones de conducta. Yo, personalmente, y humildemente, discrepo de ellos (y ellos me lo aceptan con humor). No pienso que haya nueve maneras de ser, ni cien, ni mil: opino que cada ser humano es diferente, y también cada contexto, cada trayectoria familiar, cada aprendizaje.

Por lo tanto, no tiene sentido intentar encajar a las personas en compartimentos: para hacerlo deberíamos pasar por alto algunas características del individuo (las que le sobran si queremos que encaje en la categoría) y agregarle imaginariamente otras (las que le faltarían), con lo que estaríamos dejando de verle a él.

Yo quiero trabajar contigo, no con el que parece que eres ni con el que me gustaría que fueras, ni con el que me convendría que fueras. Y el trabajo que hago contigo es diferente del que hago con el otro y con el de más allá porque tú eres completamente diferente del otro y del de más allá.

Las sesiones

Terapia individual

Entonces no sabría explicarte cómo serán nuestras sesiones. No hasta que estés sentado delante de mí y me cuentes y me mires y yo te escuche y te mire. A lo mejor nos sentimos incómodos desde el primer momento y no fluye la cosa. También puede ser que eso no sea necesariamente negativo y que ambos debamos encontrar una manera de trabajar con ese obstáculo.

O a lo mejor nos sentimos como si nos conociéramos de toda la vida y todo va como la seda, quién sabe. Tampoco eso tiene por qué ser necesariamente beneficioso para el trabajo.

Yo nunca te venderé humo, no te garantizaré la paz, ni el bienestar, ni la armonía, ni el nirvana. Te escucharé siempre, no te juzgaré nunca (me cuentes la monstruosidad que me cuentes), haré todo lo que esté en mi mano para que te sirva venir y te apetezca venir (aunque a veces te dolerá, previsiblemente). Seguramente pueda hacer algo por ti. Normalmente puedo.

Terapia de pareja

Y lo mismo te digo sobre la terapia de pareja. No puedo adelantarte cómo será trabajar con vosotros, es posible que todo acabe en reconciliación, es posible que no, es posible que ambos descubráis cosas de vosotros mismos, o del otro, o de ambos, o descubráis cómo de equivocados estabais, o confirméis hasta qué punto estabais en lo cierto. Muchas veces queremos cambiar a la otra persona. ¿Hay algo más agresivo hacia ella? Al margen de que nunca lo conseguiremos.

Hay parejas que no se rehacen ni con todas las sesiones del mundo y otras a las que sólo les faltaban ciertos ajustes. Es posible que tengáis muchas cosas que deciros que nunca os habéis dicho, o que os hayáis dicho ya demasiadas.
Aunque yo pienso que todo es susceptible de ser recuperado si ambos están por la labor. Que puede que no aunque parezca que sí: también eso tendremos que descubrirlo.

Terapia infantil

Ay, los niños, los grandes subestimados. Hablamos y actuamos delante de ellos como si no estuvieran, como si no escucharan, como si no entendieran. Ya se nos ha olvidado que nosotros de niños sí nos enterábamos y nos molestaba que creyeran que no.

Seguramente sea al revés, que los que no nos enteramos seamos los mayorcetes. No nos enteramos de que nos van a imitar sin darse cuenta, ya lo estarán haciendo. Seguramente detrás de esos comportamientos suyos que nos preocupan, o nos asustan, o nos molestan, o nos sacan de quicio, estamos nosotros, nuestra alargada sombra.

Yo opino que trabajar con un niño es más fácil porque está más cerca que el adulto del punto de partida del que nunca debiera alejarse (y en esto también discrepan de mí mis colegas). El niño tiene menos capas, menos sedimento, menos lodo.

Terapia de grupo

En los grupos se suele generar una energía diferente. Aparecen cosas que llevamos dentro y que posiblemente no saldrían a la luz si no hubiera otra persona enfrente a la que le pasa lo mismo que a nosotros. Hay un eco, un rebote, una energía colectiva: el todo es más que la suma de las partes.

Os invitaré a que os dejéis ver y a que participéis, pero siempre respetaré que haya gente que prefiera pasar desapercibida. Personas a las que les guste estar presentes pero a las que no les apasione la idea de que se les pregunte, ni la de que se les mire, ni la de que se les pida que salgan ahí delante.

Igual no dices ni mú en todo el tiempo que dure el grupo y estará perfecto así. Ahora bien, le sacarás más jugo si te arriesgas. Pero es tu elección y a mí me parecerá bien lo que decidas y nunca presionaré a nadie. Incluso si no participas muy activamente, te pasarán cosas.

Terapia individual

Entonces no sabría explicarte cómo serán nuestras sesiones. No hasta que estés sentado delante de mí y me cuentes y me mires y yo te escuche y te mire. A lo mejor nos sentimos incómodos desde el primer momento y no fluye la cosa. También puede ser que eso no sea necesariamente negativo y que ambos debamos encontrar una manera de trabajar con ese obstáculo.

O a lo mejor nos sentimos como si nos conociéramos de toda la vida y todo va como la seda, quién sabe. Tampoco eso tiene por qué ser necesariamente beneficioso para el trabajo.

Yo nunca te venderé humo, no te garantizaré la paz, ni el bienestar, ni la armonía, ni el nirvana. Te escucharé siempre, no te juzgaré nunca (me cuentes la monstruosidad que me cuentes), haré todo lo que esté en mi mano para que te sirva venir y te apetezca venir (aunque a veces te dolerá, previsiblemente). Seguramente pueda hacer algo por ti. Normalmente puedo.

Terapia de pareja

Y lo mismo te digo sobre la terapia de pareja. No puedo adelantarte cómo será trabajar con vosotros, es posible que todo acabe en reconciliación, es posible que no, es posible que ambos descubráis cosas de vosotros mismos, o del otro, o de ambos, o descubráis cómo de equivocados estabais, o confirméis hasta qué punto estabais en lo cierto. Muchas veces queremos cambiar a la otra persona. ¿Hay algo más agresivo hacia ella? Al margen de que nunca lo conseguiremos.

Hay parejas que no se rehacen ni con todas las sesiones del mundo y otras a las que sólo les faltaban ciertos ajustes. Es posible que tengáis muchas cosas que deciros que nunca os habéis dicho, o que os hayáis dicho ya demasiadas.
Aunque yo pienso que todo es susceptible de ser recuperado si ambos están por la labor. Que puede que no aunque parezca que sí: también eso tendremos que descubrirlo.

Terapia infantil

Ay, los niños, los grandes subestimados. Hablamos y actuamos delante de ellos como si no estuvieran, como si no escucharan, como si no entendieran. Ya se nos ha olvidado que nosotros de niños sí nos enterábamos y nos molestaba que creyeran que no.

Seguramente sea al revés, que los que no nos enteramos seamos los mayorcetes. No nos enteramos de que nos van a imitar sin darse cuenta, ya lo estarán haciendo. Seguramente detrás de esos comportamientos suyos que nos preocupan, o nos asustan, o nos molestan, o nos sacan de quicio, estamos nosotros, nuestra alargada sombra.

Yo opino que trabajar con un niño es más fácil porque está más cerca que el adulto del punto de partida del que nunca debiera alejarse (y en esto también discrepan de mí mis colegas). El niño tiene menos capas, menos sedimento, menos lodo.

Antonio Cremades: terapia de grupo

Terapia de grupo

En los grupos se suele generar una energía diferente. Aparecen cosas que llevamos dentro y que posiblemente no saldrían a la luz si no hubiera otra persona enfrente a la que le pasa lo mismo que a nosotros. Hay un eco, un rebote, una energía colectiva: el todo es más que la suma de las partes.

Os invitaré a que os dejéis ver y a que participéis, pero siempre respetaré que haya gente que prefiera pasar desapercibida. Personas a las que les guste estar presentes pero a las que no les apasione la idea de que se les pregunte, ni la de que se les mire, ni la de que se les pida que salgan ahí delante.

Igual no dices ni mú en todo el tiempo que dure el grupo y estará perfecto así. Ahora bien, le sacarás más jugo si te arriesgas. Pero es tu elección y a mí me parecerá bien lo que decidas y nunca presionaré a nadie. Incluso si no participas muy activamente, te pasarán cosas.

Antonio Cremades

La cosa empezó con que mi profesora de teatro nos decía que aquello que nos costaba representar en escena, nos costaba también en la vida real. Ya fueran los enfrentamientos, la negociación, el cortejo, etc. Y que si desbloqueábamos esas situaciones en nuestra vida cotidiana, podríamos también actuarlas sobre el escenario.

Empecé como paciente y la psicología me fascinó hasta tal punto que empecé a simultanearla con mis otras pasiones (la literatura, el cine). Me formé como Terapeuta Gestalt, luego estudié la carrera en la universidad, y posteriormente hice numerosos cursos sobre Sistemas Familiares, Psicodrama, terapia ericksoniana, crecimiento personal, inteligencia emocional, Mindfulness y sobre mil cosas más, y hasta hoy. Ahora, un montón de años después, me sigue emocionando y estimulando encontrar gente nueva con la que trabajar. Siempre nos seguiremos equivocando y siempre seguiremos aprendiendo.

Preguntas frecuentes

¿Para qué hablar con un psicólogo si puedo contarle lo que me pasa a un amigo o a alguien de la familia?

Pues porque no tenemos una historia previa en común, lo que me ata menos las manos para hablar contigo. No me dolerán prendas en decirte cosas difíciles de oír, cosa que a un familiar sí podría sucederle. Y al contrario, no sentiré ninguna necesidad de cobrarme viejas deudas. Por otra parte, se supone que estoy entrenado para escucharte sin sesgo, sin dejar que mi visión de las cosas se entrometa.

¿Para qué hablar con un psicólogo si puedo contarle lo que me pasa a un amigo o a alguien de la familia?

Pues porque no tenemos una historia previa en común, lo que me ata menos las manos para hablar contigo. No me dolerán prendas en decirte cosas difíciles de oír, cosa que a un familiar sí podría sucederle. Y al contrario, no sentiré ninguna necesidad de cobrarme viejas deudas. Por otra parte, se supone que estoy entrenado para escucharte sin sesgo, sin dejar que mi visión de las cosas se entrometa.

¿Cómo convenzo a mi pareja para acudir a terapia?

Mi opinión es que llevar a alguien de la oreja no tiene ningún sentido y puede ser incluso contraproducente. Si la otra persona no cree en la terapia como concepto, o no cree en mi propuesta en concreto, o en mi capacidad como terapeuta, las posibilidades de que saquemos algo en claro disminuyen. Pienso que sólo se puede trabajar con alguien que está dispuesto a hacerlo.

¿Cómo sé si tengo que llevar a mi hij@?

Es cuestión de verle y charlar un poco con él. En muchas ocasiones no se trata de nada preocupante pero, si se ha encendido alguna luz de alarma, no está de más consultar para salir de dudas.

¿Qué pasa si me siento bien con la terapia pero no la puedo seguir pagando?

Siempre se puede hablar para que no estés con el agua al cuello. Yo busco un equilibrio entre dos puntos: por un lado, no pretendo crujirte, y por otro no quiero que se me quede cara de tonto. Como decía Aristóteles, la virtud está en el término medio.

¿Y si me parece que no me está sirviendo?

Vete a saber, el proceso puede atravesar etapas donde parece que no pasa nada y de repente hay una catarata de tomas de conciencia, o una sola toma de conciencia pero muy potente. Yo, personalmente, por mi experiencia, le daría un poco de tiempo al tiempo. Pero ni que decir tiene que no tienes que venir ni un minuto más de lo que consideres, siempre vas a llevar la voz cantante. Nunca te intentaré convencer de seguir si tú no lo ves oportuno por el motivo que sea.

¿Qué pasa si no puedo asistir a una sesión?

Hombre, la continuidad es importante, pero si faltas un día no se acaba el mundo. La cosa es que haya una regularidad. Si ves que vas faltando, puedes preguntarte también si te está sirviendo para algo el faltar, si estás posponiendo algo o evitando algo (es sólo una posibilidad).

Horarios y tarifas

De lunes a viernes desde las 11 hasta las 19 horas.

TERAPIA INDIVIDUAL

Una hora a la semana
55€ por sesión (primera gratuita)
Antonio Cremades: terapia de pareja

TERAPIA DE PAREJA

Una hora y media a la semana
80€ por sesión (primera gratuita)
Antonio Cremades: terapia de grupo

TERAPIA DE GRUPO

Una tarde a la semana, grupos de siete personas como máximo

170€ al mes

TERAPIA INFANTIL

Sesiones a convenir
50€ por sesión (primera gratuita)

TERAPIA INFANTIL

Sesiones a convenir
50€ por sesión (primera gratuita)
Antonio Cremades: terapia de grupo

TERAPIA DE GRUPO

Una tarde a la semana, grupos de siete personas como máximo

170€ al mes

teléfono

654 071 346

email

antoniocremadespsicologo@gmail.com

dirección

 C/Dr. Calero, 44 MAJADAHONDA

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Llega un momento en que es necesario abandonar las ropas usadas que ya tienen la forma de nuestro cuerpo y olvidar los caminos que nos llevan siempre a los mismos lugares.

Es el momento de la travesía. Y si no osamos emprenderla, nos habremos quedado para siempre al margen de nosotros mismos.

f. PESSOA